domingo, 31 de octubre de 2010

C A L A V E R I T A

La muerte sigilosa andaba, y  de puntitas ella camina
Atolondrada se encontraba, en facultad de medicina.
Donde miedo siempre tuvo, y pavores la descarnada,
Pues donde ella ahora anduvo, entre proveedores  se encontraba
En el pasillo central con un rizo tropezó, y al hacerla tambalear
Ella sola se enfadó, ¿de quién será este rizo?, al cual ella le hizo el feo
Alzó la cara desde el piso, ¡ahí estaba! Sheila Morteo
La despistada caminó, sin darle gran importancia,
A la muerte le sonrió, siempre con gran elegancia,
La muerte desconcertada, dio un paso para alcanzarla,
Y con ello solo logró, a dermatología retrasarla.
Entonces Sheila sin pena, ni gloria se enfadó
Y en una larga faena, al anfiteatro la mandó
Pobre tilica calaca, no sabe con quién se metió
Y del anfi de un solo brinco, la calaca se salió,
 A Sheila la fue a encontrar chateando en su aposento,
Para matarla tuvo que esperar, tranquilita en un asiento.
Sheila la pudo atender, horas después de esperarla
Y de un golpe sin igual, no tuvo más que matarla
Tu última voluntad, dijo al escuchar tantas quejas,
Que me lleves a enterrar, allá por paso de ovejas.
Pobre Sheila, ahí quedó, con su propiedad de acento
La muerte se la llevo, recostada en su aposento,
Solo un recuerdo la trae, solo un recuerdo la lleva,
Solo un recuerdo vive, y eso siempre le alegra.

sábado, 16 de octubre de 2010

POEMA




Quisiera decirte lo mucho que te quiero
Lo poco que te cuido, y tanto que de ti espero
Quisiera darte la mejor esencia,
 Que te embrague de vida y de complacencia.

Quisiera decirte no más de mil poemas,
Y rayar las estrellas, cada una con fonemas
Quisiera decirte en ellas mi pasión,
Y juntas, entonarte melodiosa canción.

Quisiera mostrarte en la playa y la espuma
Y enseñarte montado, sobre un potro la luna
Llevarte a Marte donde hay cuatro lunas
Para que con tus manos puedas tocar cada una.

Quisiera la eternidad para ti acompañándome en el mal
Tu compañía eterna me parece fenomenal
Eliminar la semilla de muerte que está dentro
Que se que existe tan solo por inhalar  tu aliento.

 

Te estoy matando poco a poco y día con día
Y tú me das el ser, mi pasión y mi alegría
Te he tocado tanto que te conozco ya la  espalda
Te he puesto ropa con idea de vestirte  tu alma.


Con el tiempo  contado, se que  te vas y alejas,
Yo se que un día te marcharas  si con suerte, me dejas,
Tocare más fondo con necesidad de poseerte
Y  en el claro manso te diré adiós en mi muerte.

Prometí cuidarte y en conjura te he perdido
Prometí quererte y no siempre lo he cumplido
Corre y corre con cizaña el viejo tiempo
Y aun te adoro como siempre mi hermoso cuerpo.
                                                                                                                    David Isaac Bautissta C.
                                                                                                                     (POEMA A MI CUERPO)

martes, 12 de octubre de 2010

A propósito del amor

Rev Fac Med UNAM Vol. 51 No. 5 Septiembre-Octubre, 2008

Manuel Quijano



 
Editor, Revista de la Facultad de Medicina, UNAM.


La mujer es la fuerza moral de la casa pero es una tragedia cuando se empeña en ser demasiado dueña de su destino y –peor– del destino de los demás. Pero más vale admitirlo desde ahora: todos somos individualistas, egoístas, y queremos
libertad (al menos la nuestra); no somos perfectos y en ocasiones llegamos a decir: «No puedo vivir con esta turbulenta
mujer mía». No me refiero a tener una relación sexual sino a mi relación con la mujer misma. Y lo mismo puede decirse de la mujer, pues no creo que pueda encontrarse una mujer capaz de vivir siempre con la misma alegría y entusiasmo en todo momento. Porque nos necesitamos mutuamente y nadie puede vivir absolutamente solo, sin consultar nada, bastándose a sí mismo y casi sin personalidad. Hace años fui a una exposición sobre los etruscos en que se mostraban unos frescos de Tarquinia, de bailes muy realistas, en que, probablemente un esclavo, completamente desnudo, toca la flauta, mientras una señora apenas cubierta de un vestido medio-transparente, baila alegremente con un compañero, también desnudo en tres cuartas partes de su cuerpo. En esto consistía la deliciosa virtud de la danza etrusca; en la que hacían ofrendas al signo fálico, de modo que todos estaban acostumbrados a él y al útero, origen de la vida. La joven etrusca se entrega alegremente a esto, hace vibrar su alma y baila serena, como la fuente del movimiento, y hace feliz a su compañero.

En sus labios se esboza una enigmática sonrisa –parecida a la de la Gioconda–, que encierra toda una promesa. Los etruscos, decían los romanos, que eran gordos y flojos, crueles, corruptos y lujuriosos, pero no hay que olvidar que Catulo
y Virgilio (que fueron sus acusadores, 500 años después) fueron sus enemigos aunque asimismo fueron sus descendientes. En cambio leí con gusto una novela de José Luis Díaz, un catalán, que tituló su libro «La sonrisa de la etrusca» (si mi memoria no me falla) y comprendí que ese pueblo que, al parecer, no tuvo contacto con la tragedia griega, sí pudo al menos gozar de la vida y, hasta la muerte era algo alegre y animado.

Todas las luchas por la libertad llegan demasiado lejos y se transforman en una tiranía. Inclusive podría decirse eso de lo que yo mismo he llamado el movimiento social más exitoso del siglo XX: el feminismo. Ya que el macho está subordinado a la necesidad de la hembra…y aunque la mujer individual se haya liberado del padre, del hermano y del marido, continúa mostrando una sumisión «instintiva» y sin lucha contra los que antes la sometían.
Debemos asimilar este hecho importante: fuera de nuestras relaciones con otras personas, apenas si somos individuos, casi nada, y tanto hombres como mujeres encuentran su personalidad en la relación recíproca y, mediante ella, nos convertimos en auténticos seres, con personalidad. Una mujer es una fuente viva que da vitalidad a quien la rodea, o bien algo doloroso que da lástima a los que se ponen a su alcance. Y el hombre lo mismo. Pero mientras seamos sanos, procuramos entrar en relación con alguien, casi inconscientemente. Inclusive el «héroe conquistador» es medio patético y lastimoso, y apenas se le reconoce como un fluir, algo fluyente que no constituye un río verdadero, sin alma, pues ésta es algo que se forma a través de los contactos, con una relación viva. Y la relación del hombre con la mujer es algo central en la vida humana. La relación entre dos personas, casadas, experimenta cambios cada pocos años, a menudo sin que ellos mismos sepan la causa, y cada cambio trae consigo un cierto dolor y también cierta alegría; porque cada uno va construyéndose su propia alma y éstas se integran…como río que fluye por tierras nuevas. Nos gobiernan unas «ideas fijas» como el sexo, el dinero, lo que «debe» ser una persona; el sexo es algo cambiante, ora vivo, ora estático ora fogoso, ora aparentemente acabado. Lo que se ve en esta civilización todos los días es hombres y mujeres que se destruyen recíprocamente, sentimental y psíquicamente, y lo que yo pido es que hagan un alto, se detengan y mediten. La mujer no debe representar constantemente el papel de novia, sino más bien el de amante, de esposa y madre. La relación del hombre y la mujer es como dos ríos que fluyen, mezclándose y a veces separándose y prosiguiendo su curso. Para ello existe el divorcio. El deseo sexual es apenas una vívida, muy vívida manifestación. Es el gran unificador. Cuando uno de los dos comienza a combatir al otro y sigue combatiendo, es que busca su libertad…aunque, en el fondo no la quiera. La palabra libertad es una expresión masculina pues para la mujer es trivial. La mujer busca escapar del hombre en quien no cree y se imagina que lucha por la justicia, pero ahora sabemos que la excusa ética no es sino eso, una excusa. En muchos casos se llega a saber que el hombre no puede amar del mismo modo que la mujer, yaunque se alienta el engaño porque se halaga la vanidad, aparece, al final Némesis que persigue la infortunada pareja, y se tiene así la explicación de la conducta imposible de ciertos cónyuges de treinta años. La mayoría de las revoluciones son explosiones que van más allá de lo pensado. De hecho en 1870 los franceses con la comuna, no pretendían volar todo el sistema…pero así ocurrió. Los mexicanos en 1910, pedían votar y que su voto valiera, pero la cosa se salió de madre y 10 años después, no eran capaces de reconocer lo que habían iniciado. Lo mismo puede decirse de los rusos: quisieron abrir un boquete en un muro para franquearse la entrada y derrumbaron la casa. Y en cuanto al vivir solo hay que recordar el ejemplo de Napoleón en Santa Elena: a pesar de su gran personalidad, de su valía y de su talento, da la impresión que está vacío, que no vale nada y el pobre dura seis años ahí, sin quejarse, saliendo de su cuarto apenas para dar unos paseos breves. Los jóvenes que empiezan a sentir ese desasosiego no se dan cuenta, a veces, de que la vida que llevan, precipitándose de un lado a otro y mostrándose siempre vivaces, y con iniciativas, no es la vida real y se están perdiendo lo principal. Porque ¿qué es lo real? Pues hay millones de modos de
vivir y todo es vida. Pero qué es lo que le hace sentirse bien a uno y le hace grata la vida; esa Es la gran cuestión. Porque
no se trata de pecados o de moral, ni de ser bueno o malo. Se trata de renovación; de tornarse nuevo y vívidamente animado y consciente, en vez de sentirse agotado, rancio, enfermo. Pero la respuesta es difícil. No se trata de glándulas,
ni de tratamientos, ni de alimentos o drogas. Tampoco de alguna revelación o mensaje «maravilloso». Se trata de entrar en contacto con el «centro» vivo del cosmos…pero. ¿Cómo debemos hacerle? El amor es la dicha del mundo, pero la dicha no es la realización total. El amor, al modo de una marea, debe tener su bajamar. Es la gravitación del espíritu hacia el espíritu y del cuerpo hacia el cuerpo. Es nuestra noción de la eternidad. Y qué es la eternidad a nuestro entender, sino la continuación de la misma manera. El amor no es un objetivo, es sólo un viaje; como la muerte es un viaje al caos elemental.
El amor entre un hombre y una mujer es dual, es integral y significa fundirse en una comunión y en la fricción de la propia sensibilidad, es el fundirse en la propia unidad. Por otra parte, puede ser la hermosa batalla de la satisfacción sexual. Debe haber dos en uno, siempre dos en uno; el dulce amor de la comunión y el salvaje y orgulloso amor de la consumación sensual.

martes, 5 de octubre de 2010

¿Amistad, Amor, o Contrato Social?


¿Amistad, amor, o Contrato Social?
Por lo que he escuchado en muchos lugares, en platicas, es que el amor es incondicional, en donde existe un total desinterés hacia la otra persona y viceversa. La total entrega hacia la otra persona, en donde el sentimiento es lo que predomina además de tres esferas biológicas que juntas forman el concepto biológico  de amor, que son regulados por medio hormonal: 1.-impulso sexual  regulado por  testosterona y detectable neurológicamente en el córtex cingulado anterior de aparición idiliosa. 2.-atracción sexual  regulada por la dopamina.  3.-lazo afectivo es crónico y  permite la continuidad del vínculo, regulado por la oxitocina y la vasopresina, que también afectan al circuito cerebral del placer. Esta de mas decir que cada uno tenemos un concepto muy particular, y diferente del amor. Para un amigo: “es como un reloj de arena, mientras más se llena el corazón, mas se vacía la cabeza”, a propósito la imagen que representa el rapto de la psique por Cupido en el encabezado.

Dentro del concepto de la amistad parecido al amor, en donde podemos englobar definiciones como fraternidad, amor al prójimo, sin embargo, me pareció interesante el enfoque de los  filósofos John Locke y Rousseau de dos siglos atrás, que en plena efervescencia del liberalismo y enfocando el regreso del poder al pueblo  dando un formato interpersonal marca en su obra “dos ensayos sobre el gobierno civil” la idea de un contrato social,  esto lo recuerdo de mis clases de filosofía en la preparatoria en donde no pude darle un significado practico además de pasar un examen, viniera a Reforzar un concepto que acuñara tiempo después.
Me di cuenta que el ser humano es interesado por naturaleza, se dice que somos un ser social, pero cuando hay hambre y solo hay un pedazo de pan, podemos poner en duda esta premisa, como bien lo muestra la película Macario de Armando Oribe Alba, pues el ser humano a mi concepción es envidioso, individualista, e interesado, y es este mismo interés el que lo obliga a agruparse en sociedad.
Por un momento me imagine libre, presa del Ello, en la selva haciendo lo que mi mente racional quisiera, en donde no tuviera límites ni consecuencias mis actos, y en la extensión de la palabra fuera libre, donde no existiera siquiera el concepto libertinaje pues contra puntara la libertad, en donde el hedonismo embargara mis venas, y no existiera nada más que hacer que lo que se haga  y abrí mis ojos esperando que cambiara en semáforo para pasar la avenida, y al hacerlo recordé una vieja y repetitiva conversación con varios amigos que me preguntaron, ¿Cuál es el concepto que tengo de amistad?, a lo que siempre he respondido: “la amistad no es más que un interés en común que compartes con un amigo, cuando este interés se desvanece se termina la amistad, al igual que el amor”
Las primeras expresiones faciales que vi fueron de desaprobación al concepto, pero te has preguntado ¿Por qué cuando saliste de la secundaria, ese gran amigo que tenías nunca más te hablo?, ¿Por qué terminaste tan mal con tu novia por haber coqueteado con otra?, y así tantos ejemplos, en donde existen reglas implícitas o no por los beneficiarios de la amistad o el amor que cuando se dejan de cumplir, se termina todo, pudiendo ser que mientras cursaras la secundaria compartían tú y tu amigo intereses en común, y al terminar la secundaria erigirías la escuela que te prepararía para seguir tus propios sueños, y te alejo de tu amigo, o la repetidas ocasiones en donde tu pareja te contó sus sueños y sin decir nada desaprobaste alguno de los cuales ella les daba más valor.
Pareciera fatalista y caduco el amor y la amistad con este concepto sin embargo hay de intereses a intereses, en donde la estructura psíquica con la que nacemos produce intereses sublimes, en donde convergen las personas que en ocasiones incidentalmente se conocen, eso explicaría amistades y relaciones de amplia cronicidad, que en ocasiones la muerte marca la pauta.
Eso me hace pensar y reflexionar el contrato social de John Lock  y Juan Jacobo Rousseau: “para vivir en sociedad, los seres humanos acuerdan un contrato social implícito, que les otorga ciertos derechos a cambio de abandonar la libertad de la que dispondrían en estado de naturaleza”