No cabe duda que los símbolos no son más que figuras abiertas a toda interpretación, como decía Protagoras, “nada es verdad, y nada es mentira, todo depende del color del cristal con que se mira”, y si bien todos sabemos que después de 2000 años nos encontramos rodeados de sofistas en el poder, también nos encontramos ante artistas hábiles, o no tanto, que plasman ideas, a quién la última palabra la conserva el espectador.
En el festejo del bicentenario desfilo por el centro de la ciudad la obra del autor Juan Carlos Canfield, “el coloso”, figura que después de mucho tiempo, bocetos y transformaciones, termino por representar según el autor, un Méxicano con un rostro genérico, con una espada rota, después de una batalla, que no muestra facies, ni de pena ni gloria, con facciones reflexivas. Palabras más palabras menos, esto dijo el autor que quiso plasmar. Sin embargo, los comentarios no se dejaron esperar, pues fue comparado el monumento con Vicente Fernández, Luis Donaldo Colosio, José Stalin, Zapata, incluso, con Vicente Fox, e interesante con un viejo conocido, o nuevo desconocido Benjamín Argumedo.
¿Que fue Argumedo?, ¿o más importante, que realizo?
“El león de la laguna”, como le decían al general brigadier benjamín Argumedo, fue de los primeros que se pusieron en contra, del triunfo de la revolución que impulsaba madero, contra quien se confabuló apoyando el golpe militar que planeaba, el embajador estadounidense Wilson, el alto clero y el favorecido : “victoriano huerta”. a quién Argumedo le apoyó, alegó legitimidad, Tiempo después de la caída del usurpador, se unió a la lucha del ejército constitucionalista de Carranza, a quien tiempo después traicionó, y se unió a las filas de Zapata, y después de muchas derrotas fue capturado, y fusilado por alta traición, el primero de marzo de 1916.
Si bien este personaje, representa a un traidor crónico, pasa a la historia como activista contrarrevolucionario del Maderismo.
La contrarrevolución, consta de todas las acciones y procesos, puestos en juego por la oligarquía porfiriana, con el único fin de preservar su poder, por tanto, a este grupo de gente a quien pertenecía el clero, acaudalados productores que poseían brazos armados del mismo ejercito, no les intereso engañar al exiliado Díaz, con tal de recibir su apoyo, con la promesa de restaurarlo en el poder, y que de la misma manera como se institucionaliza la revolución en el PRI, la contrarrevolución en contra de cárdenas, de institucionaliza en el PAN.
Si bien es contundente el parecido del monumento, a este león de la laguna, no me queda claro en lo personal, el mensaje implícito, o inconsciente que plasma, no el autor, si no la obra por sí misma, pues en los medios, se ha hablado de conspiración, la mofa de los poderosos de estirpe neo liberal y panista, que por medio de un monumento codificado, festeja la permanencia de la contrarrevolución en el poder.
Sin embargo, también se puede entender cómo lo contrario, el monumento que pudiera expresar el sarcasmo, consiente o no del autor, que muestra a un personaje centenario, vacío, efímero, quien le da el poder a un usurpador.
De cualquier forma, todo esto es solamente una especulación que nos invita a pensar.

